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Bullying en el aula: consejos para padres, madres con hijos (as) que sufren de acoso escolar

Covid19 Bullying en el aula: consejos para padres, madres con hijos (as) que sufren de acoso escolar
#7734 | 20 de Mayo del 2024
El trastorno de estrés post-traumático (TEPT), cuadros depresivos o ansiosos en diversos niveles de gravedad, conductas autolesivas e ideación suicida son solo algunas de las secuelas psicológicas que pueden experimentar los niños y adolescentes víctimas de bullying escolar. Esta situación también afecta a los compañeros que son testigos de la violencia, impactando significativamente su bienestar emocional.

El bullying escolar es un problema global que afecta a millones de niños y adolescentes, dejando secuelas emocionales que pueden durar toda la vida. Visibilizar este problema es crucial para crear conciencia sobre su impacto devastador, tanto en las víctimas como en la comunidad escolar. Al hacerlo, no solo se facilita la identificación y prevención de casos existentes, sino que también se promueve la creación de entornos escolares más seguros, inclusivos y empáticos para todos los estudiantes.

Lorena Escobar, psicóloga clínica infanto juvenil y colaboradora de Caligrafix editorial, explica que “como padres, madres y apoderados, es muy importante siempre estar atentos tanto a la conducta, así como también a las actividades cotidianas de los niños, niñas y adolescentes. Conocer quiénes son sus compañeros y compañeras, si tiene un grupo de referencia, amigos, etc”. 

Ahora, en el contexto de violencia escolar, la profesional indica que se presentan síntomas directos y a veces indirectos.

“Entre aquellos síntomas directos están la manifestación de resistencia a asistir al colegio, desmotivación escolar general, tristeza o temor frente a situaciones de conflicto, ansiedad antes de la jornada escolar que se presenta generalmente los días domingo o, bien en las noches o mañanas antes de ir al colegio”, comenta Lorena. 

“En el caso de síntomas más indirectos se pueden presentar sintomatologías físicas que denotan estrés o ansiedad (dolor de guatita o de cabeza, musculares, incluso fiebres),  trastornos del sueño, trastornos de la alimentación, angustia y miedo frecuente, tristeza y desánimo. En situaciones más graves se pueden dar crisis de pánico, auto agresiones e ideación suicida”, agrega la experta. 

Respecto a las secuelas psicológicas que puede dejar en un niño, niña o adolescente el ser víctima de bullying, éstas pueden ser diversas, entre ellas síntomas de Trastorno de estrés post traumático (TEPT), cuadros depresivos o ansiosos en diferentes niveles de gravedad, conductas autolesivas e ideación suicida. 

Por otro lado, y, que pocos saben, es que se ha comprobado empíricamente que el bullying escolar no sólo afecta psicológicamente a los niños o niñas que lo sufren, sino también a quienes son testigos de esta situación de violencia. 

“Este grupo de quienes son testigos de la violencia pueden identificarse con la víctima de agresión y sufrir similares sensaciones e incluso presentar sintomatología frente a ello. Por esto es que es fundamental que los adultos y figuras significativas del mundo infantil y adolescente eduquen respecto de la sana convivencia escolar, la importancia de los buenos tratos y la resolución de conflictos, a partir de la conversación, reflexión, y lo más importante de la conducta y el ejemplo”, enfatiza la experta. 

“Este es un tema muy relevante, pues las recomendaciones internacionales en torno a las intervenciones en casos de violencia escolar en colegios apuntan principalmente al grupo de espectadores, en tanto el trabajo con este grupo permitiría generar cambios en las dinámicas de acoso y violencia escolar, ya que el trabajo grupal podría cambiar el rumbo de la emergencia de  dinámicas violentas”, agrega. 

Tips para papás y la importancia de cuidar su salud mental 

En caso de sospecha de bullying, la experta entrega las siguientes recomendaciones a papás, mamás o apoderados para afrontar esta situación de una forma efectiva y contenida. 

“Lo primero es siempre abordar el tema con sus hijos (as), cuidando de no invadirlos ni sobre angustiarlos, pero otorgándoles la contención necesaria. Ahora, lo más relevante es construir un contexto de seguridad básica, para que sepan que pueden confiar en sus padres y madres. La seguridad en este vínculo es fundamental, pues el niño (a) debe sentirse protegido(a) y validado (a) en su relato, pero también debe sentir que el adulto es capaz de sostenerlo en calma y asertividad”, explica la psicóloga y colaboradora de Caligrafix. 

“Posteriormente es importante tomar contacto con el espacio escolar en cuestión. Hoy, por ley, todos los establecimientos educacionales deberían tener protocolos de actuación para regular situaciones de convivencia escolar, los cuales se estipulan los pasos a seguir para abordar las posibles situaciones de violencia escolar que pudiesen estar surgiendo. Muchos colegios cuentan con equipos de apoyo socioemocional (psicólogos/as, orientadores, encargados de convivencia escolar, etc.), quienes deben velar por la protección socioafectiva de los estudiantes y de la comunidad escolar general,  y conocen los procedimientos a seguir”. agrega la experta. 

“En este proceso, es fundamental que los padres y madres estén atentos a protocolos que se sigan y que, se establezcan  medidas reparatorias eficientes”, enfatiza la experta. 

En caso de que la sintomatología sea muy intensa, o bien muy frecuente, la experta aconseja que lo indicado sería consultar a un especialista en salud mental infanto juvenil para que pueda evaluar al niño, niña o joven en profundidad.

Ahora, también es importante subrayar que no sólo los niños y niñas sufren con este tipo de situaciones, ya que los padres de quienes sufren de bullying escolar, también se ven afectados. Por ello, según indica la profesional es importante que de parte de ellos también exista la validación del dolor y del sufrimiento que implica ver a un hijo (a) pasar por una situación de este tipo. 

“Antes que todo, recomiendo que padres y madres, mantengan sostenidamente un espacio de contención y seguridad con su hijo o hija, y, por otro lado, que pidan ayuda externa, si así lo requieren porque se sienten sobrepasados por la situación o porque presentan sintomatología ansiosa o depresiva a raíz de la situación complicada por la que atraviesa el hijo. Finalmente. Y, por último, que estén atentos al procedimiento en el colegio y que exijan que los derechos de niños, niñas y jóvenes estén cubiertos en todas las acciones que se ejercen a nivel escolar”, indica Lorena.